Viajar a Budapest y Hungría: guía de libros, lecturas y películas

La capital húngara se ha convertido en epicentro de las despedidas de soltero y la fiesta nocturna de masas. Pero si quieres viajar a Budapest y leer libros y ver películas con el objetivo de conocer más a fondo su historia y la cultura del país, te ofrezco una lista que puede ayudarte a penetrar la riquísima y terrible herencia que los siglos han depositado sobre ella.

De Budapest han surgido o en ella se han formado genios como los compositores Franz Liszt o Bela Bartok, cineastas y productores cinematográficos como Korda, Curtiz o Pressburger, algunos de los científicos y matemáticos más importantes del siglo XX, el cofundador de Intel, el creador del cubo de Rubick, el fundador de la dinastía Pulitzer, el fotógrafo Robert Capa… 

Pero en Budapest la historia, o más bien la historia de las violencias entre seres humanos, ha dejado una huella ineludible, una presencia espectral casi asfixiante. Los fantasmas de la crueldad, del dolor y la sangre pasean la ciudad junto a nosotros. Los vándalos, Atila, el implacable rey San Esteban, el autoritarismo austrohúngaro, la ultraderecha antisemita, los trenes a Auschwitz, los nazis de la Cruz Flechada, el estalinismo de Mátyás Rákosi y de nuevo el nacionalismo reaccionario de Orban son hitos de horror en una ciudad de belleza única.

Libros para un viaje a Budapest y Hungría

Hay datos que nos dicen que no deberíamos identificar Budapest con Hungría. Según el índice europeo de calidad gubernamental que elabora la comisión europea, en su edición de 2021, una encuesta refleja que los aquincenses o budapestinos forman la única región de Europa en la que el sentimiento europeo es más fuerte que el regional o el nacional. Y eso, en un país que viene votando abrumadoramente en los últimos años por un señor que defiende políticas euroescépticas y reaccionarias, me parece bastante significativo. Sin embargo, al hablar de literatura húngara no soy capaz de hacer distinciones.

Budapest libro de Victor Sebestyen

Budapest. A portrait of a city between East and West, Victor Sebestyen. Pantheon (EE.UU.), 2022. 418 páginas.

No he encontrado ninguna obra en castellano (original o traducida) que cuente la historia de Budapest o la de Hungría. Pero a la espera de su traducción, y si puedes leer en inglés, te recomiendo vivamente este libro editado en Nueva York. Sebestyen es historiador y periodista, nació en la ciudad húngara en 1956, el año de la fracasada revolución antisoviética, y huyó a Inglaterra con su familia a los cinco años.

Sebestyen recorre toda la historia de la ciudad, y con ella la de Hungría, en cuatrocientas páginas. Lo hace con un ritmo narrativo ágil y haciendo referencia a algunos textos históricos, sobre todo literarios, pero sin abrumar. Es un texto divulgativo muy recomendable que sintetiza con profundidad la riquísima trayectoria de una ciudad que ha sido sitiada catorce veces a lo largo de su existencia y que ha vivido esplendor y decadencia numerosas veces.

Variaciones sobre Budapest de Sergi Bellver

Variaciones sobre Budapest, Sergi Bellver. La Línea del Horizonte, 2017. 128 páginas.

Esta obra es de lo poco que he encontrado en castellano sobre la capital húngara y que haya sido escrito recientemente. Una mezcla entre diario personal y crónica cultural que sabe a poco. La primera mitad es un relato intimista de la llegada del autor a la ciudad, bien escrito pero sin una mirada o sucesos que me interesen. La segunda parte me resultó más atractiva, porque abundan las referencias históricas en torno a diferentes lugares y porque en la parte final hace un pequeño catálogo de algunos autores húngaros, especialmente contemporáneos, que me sirvió de guía.

Los desposeidos de Imre Kertesz

Sin destino, Imre Kertész. Acantilado, 2001. Traducción de Judith Xantus y revisión de Adan Kovacsis. 264 páginas.

Una de las obras cumbre del Premio Nobel Imre Kertész fue publicada originalmente en 1975 y traducida al castellano por Acantilado en 2001. La obra está ambientada en 1944, cuando la Alemania de Hitler decide tomar el control sobre su aliada Hungría. El protagonista es un chaval judío de 15 años que vive en Budapest y que primero es obligado a trabajar en los campos de trabajos forzados de la isla de Csepel, al sur de la ciudad, en la orilla de Pest, y luego es enviado a Auschwitz y a Buchenwald. Es un libro basado en la experiencia del autor en los campos de exterminio, pero contada con una voz ingenua, juvenil. Ahora tal vez estemos acostumbrados a la literatura del campo de concentración y dentro de este tipo de narraciones a la mirada infantil, pero en su momento esta novela debió de resultar más impactante si cabe.

Así narra el protagonista su regreso a casa tras la liberación y su encuentro con unos vecinos que pasaron la guerra en Budapest:

De lo que me contaron no comprendí mucho; todo me pareció una cadena de acontecimientos inconexos, caóticos, imposibles de seguir, no entendía nada. Sí advertí que repetían la misma palabra una y otra vez, hasta que empecé a cansarme de oírla. Se servían de ella para describir todos los cambios, los momentos, los acontecimientos, por ejemplo: «llegaron» los edificios con estrella, «llegó» el quince de octubre, «llegaron» los nazis húngaros, «llegó» el gueto, «llegó» lo de las orillas del Danubio, «llegó» la liberación. También observé el mismo fallo de siempre: como si todos aquellos acontecimientos -indefinidos y horrorosos, con detalles casi inimaginables que incluso para ellos se hacían totalmente irrecuperables- hubiesen sucedido, no en el transcurso de minutos, horas, días y meses, sino todos juntos, a la vez, como un remolino, un vértigo, como en una fiesta con mucha gente que acaba enloquecida porque todos han perdido la cabeza, y ya no saben qué hacer”

Los desposeidos de Szilárd Borbély

Los desposeídos, Szilárd Borbély. Literatura Random House, 2015. Traducción de Adan Kovacsics. 256 páginas.

Una novela cruda, áspera, durísima. Ambientada en un pueblo húngaro junto a la frontera con Rumanía a finales de la década de los 60 del siglo XX. El narrador es, de nuevo, un chaval que habla de su vida y del ambiente en el pueblo. Su familia mezcla la herencia de los rumanos, de los rutenos (ucranianos austrohúngaros), de seguidores de la ultraderecha nacionalista e incluso de los judíos debido a una rumoreada vía extraconyugal.

El estilo es directo, lleno de un lenguaje coloquial, de un pesimismo aliviado por la mirada infantil pero que no oculta la sordidez de esa vida rural, no solo en su presente sino en las décadas anteriores. Depresión, alcoholismo, odio antisemita, miseria… temas que recorren una novela de mucha calidad literaria y que el autor publicó en 2014, poco antes de suicidarse, muy afectado por el asesinato de su madre una década antes, durante un robo en el hogar, y por la muerte de su padre como consecuencia de la debilidad física provocada por ese ataque.

Los húngaros son como el barro. Se hunden los unos a los otros”

Liberación de Sándor Márai

Liberación, Sándor Márai. Salamandra, 2012. Traducción de Mária Szijj. 160 páginas.

Escrita en 1945, pero publicada en 2000, está basada en la propia experiencia de un autor ya clásico durante el asedio del Ejército Rojo sobre la Budapest ocupada por los nazis. La novela está protagonizada y narrada por una joven que intenta esconder a su padre en uno de los sótanos de la ciudad sitiada. Su padre es perseguido por ser un conocido profesor y científico que mantenía una posición liberal y antifascista. La misma protagonista, tras esconder a su padre, busca refugio en un sótano, cuyo ambiente y relaciones entre personajes describe Márai con hondura psicológica. El libro refleja que es muy difícil no sucumbir a la mezquindad y la deshumanización cuando se viven circunstancias semejantes. Todo ello para finalmente entender que la liberación no será sino la transición hacia una nueva forma de abuso y autoritarismo.

Los cruces flechadas marchan en grupo por las calles, de día y de noche, con brazaletes y metralletas, como una pandilla de adolescentes terribles y salvajes, figuras amenazantes en una especie de juego siniestro: encuentra el botín y aumenta las víctimas…

Así describe el ambiente en las calles de Budapest a finales del otoño de 1944:

También a esta hora, cuando un millón y medio de personas se encuentran angustiadas y hacinadas en los refugios, van entre las tinieblas nebulosas de la helada noche de diciembre en busca de un judío o un opositor político para abatirlo en el último instante, a orillas del Danubio, donde es fácil deshacerse de los ajusticiados. Erzsébet a veces se cruza con algunos de éstos, personas a quienes dispararon en la boca o el pecho y que, aun malheridas, lograron salir a nado entre los hielos del Danubio; gente que sigue viviendo y huyendo. Los cruces flechadas continúan robando y matando incluso ahora, cuando los cañones rusos disparan desde muy cerca contra el centro, cuando las bombas caen sobre las casas sin previo aviso cada cuarto de hora, cuando ya no se puede confiar en la «liberación», ni en que los terribles preparativos sean algo más que meras «estratagemas militares», ni en que los alemanes no se retiren en el último momento. Según se rumorea, los alemanes han matado a los emisarios de paz rusos que traían el ultimátum del general Malinovsky. Los cruces flechadas entran en las casas y desvalijan los armarios; si alguien los interrumpe por casualidad, lo matan de un tiro”

Y de este modo el ambiente en el sótano:

Una chica saca de una leñera el cadáver de su madre y se lo carga a hombros para llevarlo a una fosa común en una plaza cercana, pero como ese día no cesan los bombardeos, nadie la ayuda. Los habitantes del sótano no lo mencionan. El ambiente es cada vez más hostil: al principio sólo se enfadaban con la gente que interfería en el orden subterráneo de convivencia, que moría, enfermaba o fastidiaba con alguna exigencia; luego la tomaron con los más listos, que se las apañaban mejor, conseguían más agua, comían bocados más sabrosos, se comunicaban con el mundo exterior; y ahora se enfadan unos con otros, con cuantos comparten con ellos la misma situación. La rabia que va acumulándose y espesándose, por un tiempo sólo se manifiesta en gritos irritados y breves riñas.

Dos mujeres se pelean junto al fogón, alguien ha robado la orza de la manteca… Porque allí abajo ya incluso roban, aún no de forma tan general y compulsiva como semanas más tarde, cuando la decadencia será total; se trata más bien de hurtos esporádicos, impulsados por una tentación pasajera. Pero roban. Ya no hay reglas y los vínculos sociales se han distendido”

La balada de iza de Magda Szabó

La balada de Iza, Magda Szabó. Literatura Random House, 2008. Traducción de Mária Szijj y José Miguel González Trevejo. 288 páginas.

Libro originalmente escrito en 1963 por una de las grandes autoras húngaras de la segunda mitad del siglo XX, orillada por el régimen comunista. 

Una mujer ya mayor enviuda de un funcionario que había sido rehabilitado tras la Segunda Guerra Mundial después de que hubiera sido fiel a sus principios durante la época del nacionalismo ultraderechista de entreguerras. Esta señora, muy poco dispuesta al cambio y a la novedad, decide dejar su pueblo para vivir con su hija Iza en Budapest. Lo que esperaba fuese un cambio ilusionante y feliz junto a esa hija que siempre ha sido ejemplar y cumplidora se convierte en un creciente suplicio que le lleva a regresar al hogar primigenio, aunque para entonces su herida interior es demasiado profunda.

Szabó despliega en este libro una mirada chejoviana en la construcción de personajes, en la sutilidad para mostrar las partes hoscas del ser humano y la perspicacia para reflejar la cotidianidad de las fricciones que se producen en las relaciones personales. La historia es muy sencilla, casi de novela corta, pero es precisamente en esas distancias donde novelistas como Szabó demuestran su altura literaria.

De Magda Szabó también recomendaría -aunque no me lo he leído- por las referencias que he encontrado, El corzo, editada en castellano por Minúscula con traducción de Adan Kovacsics.

El final de Attila Bartis

El final, Attila Bartis. Sexto Piso, 2020. Traducción de Judit Faller y Andrés Cienfuegos. 564 páginas.

Bartis es un húngaro de origen rumano nacido en 1968 y esta novela es reciente, publicada en su húngaro original en 2015. La historia está ambientada a lo largo de las décadas que van de comienzos de los 60 a la caída del comunismo a finales de los 80. El protagonista es un tipo de caracter huraño que vive en Budapest. Su padre fue encarcelado por participar en la revolución de 1956, pero es liberado en 1960 y se une a su mujer y su hijo en el pueblo del que proceden. Tres años después, un cáncer termina con la vida de la madre y padre e hijo vuelven a vivir a Budapest.

El libro se divide en dos partes, la primera es la vida tras la muerte de su madre y la convivencia solitaria con su padre hasta la muerte de este, repasando con la memoria algunos de los hechos pasados de la familia, y la segunda es la relación agitada y hoy diríamos tóxica con una mujer y el éxito internacional como fotógrafo.

El tono, la atmósfera y el relato de algunas de las relaciones y de los dramas en el interior del personaje son de mucho nivel literario. Pero me resulta un libro deslavazado y confuso, sobre todo en la primera parte. No están claros los hechos. La cronología que he citado no se relata claramente en el libro, sino que tienes que guiarte por la sinopsis de la contracubierta. Los saltos temporales me resultan a veces caóticos y la relación gris entre padre e hijo, la vida cotidiana del tipo, sus relaciones amorosas y sexuales no logran engancharme. La parte más redonda es la que narra la historia de esa relación erótica tóxica y su carrera como fotógrafo, una realidad que salpica toda la novela.

De este mismo autor, Acantilado publicó La calma, en 2001, un libro muy elogiado por la crítica, ambientado en el final de la época comunista.

Otras propuestas literarias para conocer la cultura húngara

Es inevitable mencionar a Arthur Kloester, original de Budapest pero que se largó de allí con su madre tras fracasar la revolución de Bela Kun, en 1919. Kloester era entonces un ferviente comunista, pero al conocer las hazañas criminales que el régimen de Stalin perpetraba a lo largo de los años 30 en la URSS se desengañó y escribió una de las grandes obras de denuncia del estalinismo, El cero y el infinito, que retrata las purgas del señor Joseph a través del encarcelamiento y la tortura de un comunista.

Entre las novelas que no leído y por lo tanto no puedo comentar, pero que quizá te ayuden a trazar un itinerario de viaje lector, puede ayudarte la novela histórica El esclavo de Atila, de Geza Gardony, un libro originalmente publicado en 1902 y editado en España en 1998 por Valdemar con traducción de Jacobo Rodríguez. Recrea el período previo a la creación del reino húngaro, cuando los hunos dominaban la región. 

Para conocer mejor la vida de una de las familias aristocráticas más importantes de Hungría, está Armonía celestial, de Peter Esterhazy, con traducción de Judit Xantus. El libro recoge un cúmulo de textos, anécdotas y relatos sobre los antecesores del escritor. Comencé la lectura pero la abandoné a las pocas páginas porque no conecté con su estilo inconexo. No entendí la lógica interna del libro, que se supone que es un monumento a su padre pero que habla de él, en las páginas que leí, como alguien del siglo XIX… Según la crítica canónica, es una obra importante. Como curiosidad, indicar que más tarde escribió Versión corregida como apéndice porque llegaron a sus manos una serie de documentos que mostraban que su padre había sido informante de la policía secreta húngara durante la dictadura comunista.

Un autor importante de la cultura húngara es László Krasznahorkai, nacido en 1974, al que Acantilado ha publicado varias obras. El director húngaro Bela Tarr ha adaptado varios de sus libros, entre ellos, Satantango, basada en su novela Tango satánico.

Otro autor publicado por Acantilado que se nombra constantemente entre los grandes nombres de la literatura húngara reciente es Adam Bodor, nacido en Transilvania pero de cultura húngara. Fue encarcelado por la policía política comunista. Su novela El distrito de Sinistra es una historia que refleja una sociedad asfixiante y totalitaria.

En torno a la guerra y la crueldad de los totalitarismos hay que hablar de Claus y Lucas, una trilogía de novelas de la escritora húngara exiliada Agota Kristof, publicada en francés entre 1986 y 1992 y editadaen un solo tomo en 2019 por Libros del Asteroide con traducción de Ana Herrera y Roser Berdagué. El libro no lo he leído, pero he visto la película El gran cuaderno, de Janoz Szász (2013), que adapta la primera de las tres partes, para algunos la mejor de las tres con diferencia. La película tiene una trama sobrecogedora. En la Segunda Guerra Mundial (al parecer, en la novela no queda claro de qué conflicto bélico se trata), dos niños gemelos son abandonados por su madre en manos de la abuela, que es conocida como la bruja y se comporta como una auténtica hija de puta. Ellos deciden que para sobrevivir abrazaran el dolor y la crueldad hasta convertirse ellos mismos en seres despiadados.

Entre las propuestas literarias no leídas está también Fiebre al amanecer, la primera novela del cineasta documental Peter Gardos, traducida por Andrés Cienfuegos Gómez y Judit Faller Leitold y publicada por Alfaguara en 2016. Es una historia de amor ambientada en julio de 1945 y que se basa en las cartas de amor de los padres de Gardos, sobrevivientes de la persecución contra los judíos.

Para complementar el relato húngaro de la guerra, se puede leer Una mujer en el frente, de Alaine Polcz, originalmente publicada en 1991 y que Periférica editó en castellano en 2015 con traducción de Éva Cserháti y Carmina Fenollosa. La sinopsis oficial habla de la historia del primer matrimonio de la autora: la boda y la luna de miel de una joven ingenua e inteligente y un hombre de letras egoísta. La guerra los separa y Alaine pasa varios meses en el frente, ahora presa de los alemanes, luego víctima de los rusos. Su marido la da por muerta, pero ella no se rinde, sobrevive a la violencia, las enfermedades y la indiferencia de sus seres queridos. Trata con claridad el tabú de las violaciones de mujeres en la guerra.

Investigando sobre el régimen sanguinario y psicópata de los cruces flechadas, los nazis húngaros que aterrorizaron Budapest durante el otoño de 1944 y el invierno del 45 hasta la liberación, descubro la fascinante -por aterradora- figura del padre Andras Kun, un fraile franciscano que dejó el convento y se convirtió en comandante de los escuadrones de la muerte de la Cruz Flechada para masacrar judíos y opositores en nombre de Cristo. En septiembre de 1945, antes de que él y otros criminales nazis fueran ejecutados tras la liberación de la ciudad, el periodista Rezső Szirmai los entrevistó. Con ese material publicó en 1946, Fasiszta lelkek (que significa Almas fascistas), que permaneció olvidado por décadas hasta que se reeditó en 1993, pero que no parece haber sido traducido a otros idiomas.

Películas para conocer mejor Hungría

Sunshine, de Istvan Szabó (1999) no es quizá la película más representativa en cuanto que es un producto Hollywood, rodada en inglés con actores anglosajones (Ralph Fiennes, Rachel Weisz, William Hurt…), pero sí es una forma accesible de conocer la historia de Hungría durante el siglo XX. La obra recorre la vida de la clase alta budapestina a través de tres generaciones… la curiosidad es que Fiennes interpreta los tres personajes: abuelo, padre e hijo, un abogado judío que hungariza su apellido judío para medrar en la carrera judicial, un esgrimista olímpico que asiste al desarrollo del fascismo y la persecución antisemita y un activista político involucrado en el régimen comunista.

Del mismo Szabó, recientemente se ha estrenado El médico de Budapest. Algo que a veces me distancia de las películas originales en húngaro es que se nota demasiado que muchas de las voces han sido dobladas.

Los últimos días (The last days, 1998) es un documental producido por Spielberg, dirigido por James Moll y con música de Hans Zimmer, que ganó el Oscar. Cuenta la historia de cinco supervivientes húngaros de los campos de concentración que vuelven en algunos casos a esos campos. La historia del holocausto en Hungría es especialmente interesante porque resulta de una atrocidad especialmente estomagante la eficacia de la administración húngara para enviar trenes de compatriotas judíos a la muerte en los campos de exterminio durante la primavera de 1944. Como Sebestyen refleja con datos en su historia de Budapest, la colaboración masiva por parte de gendarmes, funcionarios, médicos, enfermeras e incluso amas de casa retrata un país que eliminó al 90% de los judíos del agro magiar. La eficiencia de las administraciones húngaras en el envío de trenes llenos de personas hizo que el comandante de Auschwitz les pidiera un respiro porque los crematorios no daban abasto con los cadáveres asesinados. Otra película reciente, basada en una novela de Martin Amis, toca de refilón el tema, La zona de interés, de Jonathan Glazer.

Un largometraje que refleja el expolio a los judíos, especialmente en el ámbito rural, es 1945, del director húngaro Ferenc Török. Se trata de una película muy recomendable estrenada en 2017 y ambientada en el verano de 1945, con la guerra recién terminada. Dos judíos ortodoxos llegan a la estación de tren de un pueblo húngaro llevando dos misteriosas cajas. El funcionario del ayuntamiento que ha liderado la política reciente teme que sean hijos de los judíos que fueron deportados y que han ido a reclamar las propiedades expoliadas. Otros lugareños tienen miedo de que sean solo la avanzadilla y deban devolver todo lo robado.

Sobre grandes obras clásicas húngaras, una de las grandes cineastas es Márta Meszáros, la primera mujer en ganar el Oso de Oro de Berlín con Adopción.

De ella, he visto Diario para mis padres, que aborda la revolución de 1956, y que fue rodada en 1990, una vez que cayó el régimen comunista. Las herederas (1980), ambientada en los años 30 y en el que una adinerada mujer bisexual que no puede tener hijos empuja a su marido a dejar embarazada a la joven amante de ella. Esta es judía y acabará teniendo problemas con el antisemitismo de las autoridades.

Otras películas recientes interesantes y disponibles en plataformas son Evolution, dirigida por Kornél Mundruczó y estrenada en 2021, que en tres grandes planos secuencia viaja de un campo de concentración recién liberado por los soviéticos al Berlín contemporáneo, en el que un niño judío y una niña musulmana se hacen amigos. One day (2018), dirigida por Zsófia Szilágy, es una historia que podría suceder en cualquier país europeo, acerca de un día en la vida de una mujer superada por el estrés de la vida cotidiana.

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